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El Estado policial de los Grandes
Almacenes
Alberto ha
sido delegado de la sección sindical de CCOO de unos conocidos Grandes Almacenes
durante casi 20 años. Durante este tiempo ha sufrido presiones de todo tipo para
que abandonara el sindicato. La política de acoso a los "sindicatos de clase" es
continua en todos los centros de estos Grandes Almacenes. Una política con mucho
éxito: en casi la totalidad de los centros la representación de los trabajadores
está dominada por dos sindicatos amarillos, FASGA y FETICO. Estos sindicatos
fueron organizados tras las primeras elecciones sindicales en 1978, donde CCOO y
UGT arrasaron. A partir de entonces, Grandes Almacenes ha utilizado todas las
armas para que los comités de empresa fueran dominados por FASGA y FETICO, como
explica Alberto:
"Yo entré
en el año 85 en la empresa y los sindicatos amarillos habían nacido 6 o 7 años
atrás, con una fuerza impresionante, evidentemente creados fomentados y
dirigidos por la dirección de la empresa y trabajaban con un énfasis tremendo,
donde los "delegados amarillos aparecían por doquier" haciendo uso de horas
sindicales incluso sin haber sido nombrados como delegados oficialmente, porque
en las primeras elecciones sindicales libres que hubo en las grandes superficies
UGT y CCOO arrasaron en los comités de empresa, en el 78-79, de hecho en los
Grandes Almacenes hubo manifestaciones, concentraciones, promovidas por los
sindicatos de clase en lucha por la mejora del sector y se firmó el mejor
convenio que ha existido en las grandes superficies en toda la época
democrática. Pero claro, esta gente inmediatamente se dieron cuenta y crearon
los sindicatos amarillos, eliminaron absolutamente a la gente de los otros
sindicatos, a uno lo despedían, a otro lo hacían jefe, a otro le daban dinero, y
además continúa esa práctica, tenemos recientemente la eliminación de una
compañera de CCOO en Málaga por un desembolso que muchos jefes quisieran para
sí. Esta táctica ya se puso en práctica en 1978 para eliminar aquel primer
comité de empresa, y una vez que eliminaron los primeros comités de empresa de
sindicatos de clase tomaron parte los amarillos y desde entonces, aquí en
Sevilla y en la mayoría de los centros amarillismo absoluto. El comité
intercentros que tiene Grandes Almacenes, que son 14 miembros, hay 12 de FASGA y
FETICO, uno de UGT y otro de CCOO. Con esa composición es prácticamente
imposible hacer nada."
Si uno
entra en la página web de FASGA puede leer, entre otras cosas: "Constituida en
el año 1978, FASGA representa la ruptura y superación de los dogmas del
sindicalismo de clase, y se configura como fuerza sindical independiente,
profesional y plural, en coherencia con los nuevos valores y necesidades que
caracterizan al trabajador de nuestros días". "Frente a los posiciones
antagónicas y a la confrontación sistemática, defendemos el diálogo y la
negociación como métodos más eficaces para defender los intereses presentes y
futuros de todos los trabajadores y garantizar el bienestar social."
Siguiendo
el relato de Alberto podemos ver cómo se superan los dogmas del
sindicalismo de clase para conseguir el bienestar
social.
Veía una serie de cosas que no
entendía
"Cuando entré aquí estaban en plena
ebullición los sindicatos amarillos. Tú entras de contrato, empiezan a visitarte
los sindicatos amarillos, para ti son sindicatos desconocidos, tú vienes de la
calle, por aquel entonces yo era una persona joven, no tenía muy claras las
cosas, vienen y te afilian: "afíliate que esto es bueno para quedarte fijo". Yo
veía al principio que incluso jefes le daban luz verde a esa afiliación. Yo
estuve tres años de contrato, con contratos de un año, hasta que me hicieron
fijo en el tercero. Durante este período de tiempo yo ya me di cuenta, veía una
serie de cosas ahí en el sindicalismo que no entendía.
- ¿Qué cosas"
- Por ejemplo, la plantilla de cafetería
la mitad éramos gente que habíamos entrado recientemente, pero la otra mitad era
gente antigua. Yo veía que allí se echaban horas de más, los sueldos eran
cortitos, y había una autoridad por parte de los jefes que no veía yo que
aquello" Y después de echar un montón de horas extraordinarias, luego se veía la
nómina y ahí no venía ningún incremento por horas extraordinarias. Y yo decía:
bueno, esta gente ¿no se quejan" O se lo están llevando bajo cuerda o aquí hay
una sumisión absoluta al sistema. Claro, todo eso lo vas descubriendo y llegas a
la conclusión de que existe la política del divide y vencerás, no había dos
compañeros que con la misma antigüedad y categoría ganaran lo mismo, hasta que
comienzas a exigir una serie de derechos y ves cómo rápidamente se pone tierra
de por medio. Me acuerdo, por ejemplo, pedir un día por boda del hermano, que
venía recogido en convenio, y te decían "¿a qué hora se casa tu hermano"" "se
casa a las cinco", "¿tú, qué trabajas, de mañana" ¿sales a las seis y media"
Pues en vez de venir a las nueve, ven a las ocho y te vas a las cuatro, con que
llegues a casa y te duches, ya estás". Y la gente entraba a todo aquello,
aquello me llamaba la atención, fue cuando empecé con CCOO, ir allí a
informarme. Y me llegó la hora a mí cuando empecé a reclamar derechos, te los
daban pero tenías que pasar el filtro no sólo de la jefatura de tu departamento,
sino que te enviaban a la dirección como que habías hecho una cosa mala. Y allí
había que discutir incluso con el jefe de personal: "y tú no tienes día de
domingo, ¿por qué no coges el día de domingo"" "¿Por qué voy a coger un día de
domingo, si a mí me deben tres días de domingo, por qué voy a utilizar uno para
la boda de mi hermano, si a mí me corresponde"" "Bueno, pues tú sabrás lo que
haces". Por ahí empezó toda la vorágine, empecé a tomar contacto con CCOO,
empecé a hacer consultas y luego me afilié. Todo fue hacerme fijo y a los dos
meses me di de baja en el sindicato amarillo y me afilié a CCOO. Que esa es
otra, tú te das de baja en el sindicato amarillo, te dicen que sí pero llega al
mes siguiente y te siguen cobrando la cuota, se hacen los suecos. Hay quien a lo
mejor se borra en un momento de acaloramiento, y dos meses más tarde sigue
afiliado. A mí me cobraron después de darme de baja y tuve que ir allí a que
devolvieran el dinero, porque tenía las cosas muy claras."
"Hay gente que sólo por estar en
una empresa con tanto prestigio de cara a la sociedad ya se siente satisfecho.
Pero luego lo que esconde aquello es un ambiente de trabajo dictatorial, con una
escala de jefatura asfixiante sobre la gente, donde prácticamente los derechos
del trabajador están en manos de lo que decide el empresario. Te dicen: "aquí se
respetan todos tus derechos, descansas el domingo, te vas de vacaciones"" Hasta
ahí podíamos llegar. Pero que parece que esas cosas que te corresponden te las
dan haciéndote un favor: "es que se puso mala tu niña y te di el día", "coño, si
me debías cinco días de los domingos". Y lo que te corresponde parece que
te lo están regalando cuando realmente es tuyo. En el momento que reclamas
el mínimo derecho, ya eres persona non grata para la empresa. Hay gente que "no,
yo estoy bien", sí, tú estás bien porque entras por el aro de todo lo que te
dicen. Y aún así hay gente que de esa forma consideran que van a mantener el
puesto y, sin embargo, en un momento determinado, resultas caro para la empresa
y vas a la calle igual. Porque esa es otra, Grandes Almacenes lleva una política
de reconversión permanente de personal, viven de la imagen, y prefieren tener
una chavala con 20 años de cara al público que una mujer con 50, y esa
reconversión existe permanentemente, lo que pasa que no hace como otras empresas
que lleva a cabo una reconversión de 50 personas al mismo tiempo y se forma un
follón, no, ellos lo hacen muy suavemente, y hoy hace uno, mañana me cargo a
otra de la segunda, mañana a otra de la planta baja" solapando lo que podríamos
entender como despido colectivo. Y a la vuelta de ocho o diez años casi no ves
gente antigua ahí, y los que hay están en el disparadero, son personas que
resultan caras, le tienen que respetar ciertos derechos, como uniformidad,
vacaciones y algunos cuatrienios, de los que todavía se cobran a raíz de aquel
convenio que firmó CCOO, que son otra cosa que ellos congelaron con el
beneplácito de su departamento sindical. Eso ya a través de los amarillos se
congeló, y luego hay un máximo de cuatrienios, que luego ya no cobras, creo que
a partir de seis." Esta política de sumisión absoluta privilegia a los
trabajadores jóvenes sobre los veteranos: "Uno que lleva treinta años en la
empresa sabe que las vacaciones de verano se tienen que rotar, a un chavalín
nuevo, a lo mejor se tiene que ir en agosto, "no, pues tú te vas a ir en
septiembre", y el tío traga".
Un
elemento crucial de la política laboral de la empresa es poder firmar los
convenios que más le convienen gracias a la hegemonía de los sindicatos
amarillos. Estos sindicatos, promovidos por la propia empresa, son también una
cantera de futuros mandos intermedios "y todo aquel que quiera ascender sabe que
ha de colaborar con ellos: "Date cuenta que dentro de los sindicatos amarillos
la empresa normalmente tiene marionetas, pero los que lideran a esas marionetas
dentro del propio sindicato son gente con carreras universitarias, que después
van a ser directivos de la empresa, en muchos casos estos han sido formados y
titulados en la fundación que da nombre al presidente más importante que tuvo la
entidad, de hecho ha habido representantes de FASGA y de FETICO que hoy son
altos cargos dentro del organigrama de la empresa que se formaron en su
propia fundación y que incluso ejercen sus carreras al servicio de los
sindicatos amarillos. Hay casos como estos en todos los centros de España,
aunque los más significativos son los de Madrid, que han pasado de un día a
otro, de la mesa de negociaciones como representantes sindicales de los
trabajadores de los sindicatos amarillos, y luego han estado ahí como
representantes de la empresa, con un cargo ya de relevancia a nivel
directivo."
Esta
hegemonía del sindicalismo amarillo le permite a la dirección, por ejemplo,
evitar que se consolide cualquier tipo de plus para el conjunto de los
trabajadores: los pluses se conceden a discreción, de forma totalmente
individualizada, a los trabajadores que colaboran. Estos pluses se
conocen como "la piedra": "una subida extraconvenio elegida a dedo, que la mejor
parte se la llevan los sindicalistas amarillos, los pelotas de turno". Y al
proceso de conceder estos pluses se le conoce como "pasar la piedra": la persona
colaboradora es llamada al despacho del jefe de personal... Por supuesto, todo
aquel que tenga algo que ver con otros sindicatos jamás verá una subida
salarial, una "piedra", lo que constituye un poderoso acicate para colaborar con
la empresa y evitar todo sindicalismo dogmático. En 1991 se abrió un
proceso judicial contra la empresa interpuesta por 16 sindicalistas de
Madrid por discriminación sindical y salarial, y el Tribunal
Constitucional les dio la razón tras ocho años de litigio y el paso por los
diferentes tribunales de justicia, cuya sentencia en síntesis concluía que
"tuvieron que subirles el salario a los 16 denunciantes para equipararles el
sueldo a los de FASGA y FETICO en un 50% aparte de una indemnización de dos
millones de las antiguas pesetas para compensar lo dejado de percibir
durante todos esos años", donde además se recogía que se había ejercido
discriminación sindical y persecución. Aunque estas sentencias raras veces son
publicadas en la prensa: Grandes Almacenes contrata una enorme cantidad de
publicidad en todos los medios de comunicación. Si alguno de ellos publica
información desfavorable para la imagen de la empresa, se arriesga a perder esa
publicidad y, con ello, una importante fuente de financiación.
Sindicalismo amarillo, "piedras", llamadas de atención a los trabajadores
díscolos, junto a otras prácticas que veremos a continuación, sirven para
fomentar o forzar la sumisión de los trabajadores. Para asegurársela, la empresa
incluso recurrió en una época a ciertas tácticas en la selección de personal que
resultan, como poco, curiosas: "Cuando van a contratar a alguien, lo miran con
lupa, incluso te hacen preguntas que me parecen bastante deshonestas como
"¿tiene alguna actividad política", ¿pertenece a algún sindicato"". Normalmente,
la gente es espabilada y si está afiliada a un partido político o a un
sindicato, no lo va a decir, salvo algún inocente que diga "sí, estoy en
Comisiones", ese te garantizo que no entraría, pero son pocos casos los que se
dan. Lo que sí es una práctica que se seguía antes, pero creo que con el tiempo
ha quedado difuminada es que, por ejemplo en mi caso cuando me contrataron en el
85, iban a preguntarle a los vecinos que qué tal era mi familia, que qué tal era
yo, y en varias ocasiones, a lo mejor iban una tarde por ahí y le preguntaban a
un vecino, pero dos semanas más tarde venían y le preguntaban a otro: "oiga,
mire usted, venía a preguntar por esta familia, cómo son, es que vengo
representando a una empresa, y quisiera saber qué clase de personas son". Fíjate
tú, qué cosa más absurda, porque si has mantenido alguna discusión con un vecino
y van a parar ahí, te puede hacer la puñeta.
- ¿Eso era una práctica
habitual"
- Sí, eran prácticas habituales, porque
yo hablando con compañeros míos también se habían dado con ellos, y esa práctica
yo creo que ha venido desapareciendo porque como ahora tienen tanta variedad de
contratación, pueden detectar al intruso y no contratarles más, pero por
entonces como éramos gente que ellos tenían previsto hacerla fija, hacían ese
tipo de filtro para tener garantías de que no le iba a dar problemas con
el tiempo."
Acosos y encerronas
A
pesar de mandar gente a hablar con los vecinos de los futuros trabajadores, a
veces la empresa se ha encontrado con casos problemáticos, esto es, con
gente que exige derechos o que no ha llegado a superar los dogmas
del sindicalismo de clase. Para evitar comportamientos dogmáticos, la
empresa tiene una pedagogía. El primer paso es dar avisos al trabajador: algún
mando intermedio se acerca a hablar amistosamente con él y a avisarle de que ha
tomado un camino erróneo. Si este primer paso no funciona, puede ser llamado al
despacho del jefe de personal, donde el trabajador se encuentra ante un
despliegue de poder y amenazas que en muchas ocasiones surte efecto. Si aún
persiste, puede ser cambiado de departamento: una parte del sueldo consiste en
las comisiones de venta, y hay departamentos con jugosas comisiones y otros con
comisiones mínimas; además hay trabajos más agradables y otros más
desagradables. Si el trabajador se obceca, la presión se vuelve más insistente:
se le somete a vigilancia continua, se impide que se relacione con otros
trabajadores, se le puede enviar a hacer un trabajo inútil y penoso "o dejarle
aislado y sin hacer nada día tras día: paradójica, pero eficaz, tortura-, se
pueden enviar detectives para buscar asuntos delicados de su vida privada
" Al final, todo vale con tal de desembarazarse de un sindicalista: desde la
encerrona en el despacho para obligar a firmar el despido bajo amenazas hasta la
oferta de dinero, pasando por someterle a un acoso continuo en el trabajo que
convierta la vida laboral en un vía crucis cotidiano. Alberto ha conocido estas
prácticas en su propia piel y en la de compañeros que en algún momento se
obcecaron en afiliarse o en seguir afiliados a CCOO.
"A partir de entonces [de afiliarse a
CCOO] ya vi yo una actitud muy hostil hacia mi persona. Yo estaba en el
restaurante en aquella época, inmediatamente me pusieron en otro sitio, y
rápidamente comencé a observar cierta tirantez en la cadena de mandos
prácticamente al unísono, que no había existido hasta entonces. Si yo estaba en
restaurante, porque allí se necesita tener unos conocimientos, pues
inmediatamente me quitaron, te mandan a otros sitios donde los trabajos
son más duros, a hacer las cosas más primarias. Incluso seguía entrando gente de
contrato y los ponían a atender al público y a ti te ponían a rellenar cámaras,
a limpiar cámaras. Incluso me ponían en la barra, para tenerme controlado, para
que no me relacionara con el resto. En la barra estaba prácticamente aislado y
además estaba en un sitio donde el jefe, donde se colocaba, siempre me tenía
localizado. Si yo me movía de la barra, inmediatamente ya le tenía detrás: "¿qué
haces aquí"" "buscar zumo de naranja". Para que no te relacionaras con los otros
trabajadores. Incluso mandó llamar una serie de gente al despacho para que no se
relacionaran conmigo. O sea, este tío nos lo vamos a cargar y todo el que se
arrime a él va a ir cayendo".
"Por aquel entonces en muchas ocasiones
había que echar tres o cuatro horas de trabajo extras debido a los compromisos
sociales de la empresa, pero que después no pagaban. Después de dar el paso de
negarme, que estaba muy mal visto, incluso los compañeros te criticaban, yo les
decía "no las pagan, yo vengo a trabajar por dinero, si no me las pagan no me
quedo". Empezaban a abrir los domingos y yo no iba los domingos, cuando los
pagaban a 10.000 pts. y un día libre, y yo no quería domingo, prefería estar con
la familia, tener más calidad de vida y menos dinero. Intentaban hacerme el
vacío con aquello, meterme en una burbuja y que nadie se relacionara conmigo.
Cualquiera se paraba a hablar conmigo y enseguida venía un jefecillo de medio
pelo a mandarle una tarea al que hablara conmigo. En fin, esa política, que tuve
que ir superando porque al principio te chocaba mucho, de gente que se
relacionaba contigo con normalidad y que ahora prácticamente te daban los buenos
días con la boca torcida y mirándote de reojo, pues esas cosas te duelen. Todo
aquello lo fui superando, me fui fajando en aquello. Y hombre, hay momentos en
que te vas a casa diciendo: "mañana me echan este gente". Así he vivido año tras
año, hasta que verdaderamente me despidieron en el 2004, pero ya llevaba yo
esperándolo muchos años. Que además se recrudecía cada vez que era período de
elecciones sindicales. Ellos saben que yo he trabajado muy duro para intentar
presentar candidatura, porque yo no tengo horas sindicales y todo lo que tengo
que hacer es fuera de mi horario de trabajo, y claro, eso conlleva dedicarle
menos horas a tu familia, quejas de tu mujer" Una vez que pasan las elecciones
sindicales ellos se quedan más tranquilos, tienen un colchón de cuatro años para
decir: políticamente este tío no ha avanzado. Quitan un poco el pie del
acelerador, y sabes que tú siempre vas a estar vigilado, pero de momento están
tranquilos. Cuando estamos a año y medio de las elecciones otra vez empiezan a
fijar más el marcaje, a saber de tus movimientos. Ha caído mucha gente por el
mero hecho de acercarse a mí, por verles hablando conmigo, porque hay una
vigilancia tan estrecha que en el momento que ven a alguien hablar conmigo en
varias ocasiones" En principio utilizan una política disuasoria, que siempre
mandan un correo por medio, a lo mejor un jefecillo de departamento, a decirle a
la persona "mira, es por tu bien, yo te lo digo como amigo, tú puedes hacer lo
que quieras, pero me han dado el toque de que te han visto con éste, ten
cuidado". En muchos casos, la persona ha cogido miedo y se ha despegado
completamente."
"Recuerdo un compañero de cafetería, que
a pesar de que le habían avisado en muchas ocasiones, también se negaba a ir los
domingos mientras era voluntario, y tenía una relación de amistad conmigo. Le
cogieron un día, le hicieron una encerrona y se lo cargaron. Le hicieron firmar
bajo presiones un despido improcedente para poder evitar una posible demanda por
persecución sindical que era realmente lo que se había producido, y eso que yo
le tenía sobre aviso: "tú no firmes absolutamente nada, si te tienen que echar,
que te echen, coges tu carta de despido, pones no conforme, no firmes
liquidación de ningún tipo", pero aún así lo llamaron para hacerle presión para
que trabajara los domingos""
Trabajar en domingo era, anteriormente,
"voluntario", y se cobraban 60 euros por ese día, aparte de tener un día de
descanso a cambio. En un convenio "firmado entre la empresa y los sindicatos
amarillos- se introduce una cláusula mediante la cual los trabajadores pueden
"adherirse" a ser llamados cualquier domingo "es decir, a que a partir de su
adhesión, el trabajo dominical sea obligatorio- para trabajar por un suplemento
de 15 euros "en lugar de los 60 anteriores-. La mayoría de la plantilla firmó:
"Esto lo firmaba la gente bajo presión, incluso hubo gente que la llamaban a los
despachos y si no firmaban esta cláusula los cambiaban de departamento. En
Grandes Almacenes existen los departamentos de castigo. Aquellas personas que no
entran por uvas, los desvían a departamentos peores, incluso les hacen un daño
económico, porque hay departamentos donde se cobran comisiones importantes, ahí
están los seleccionados. Si algún seleccionado se vuelve rebelde, lo cambian de
departamento "por cuestiones organizativas"."
"Este chaval no firmaba los domingos, y
cada vez que había una apertura de domingo lo acosaban con eso: "¿vas a venir
este domingo"" "no, que no quiero trabajar en domingo", al rato "tienes que
trabajar, porque hace falta, porque no sé cuantos". Y de cuando en cuando el
jefe de personal le llamaba para darle un tirón de orejas: "Tú, ¿qué pasa, que
no trabajas los domingos" Tú, ¿qué eres, de los vagos"", al tiempo que le
reprochaba su amistad conmigo. Y en una ocasión le llamaron, él pensaba que era
para darle otro tirón de orejas, y lo que le tenían preparado allí era la
liquidación. Fue un caso que me dolió mucho, porque sé que fue unos meses antes
de las elecciones sindicales y era una persona que ellos pensaban que podía
presentarse." El aceptó un despido improcedente, "pero fue un golpe para él,
porque él vio que había sido una encerrona, que no lo dejaron siquiera, "antes
de firmar nada, déjeme salir de aquí, que yo hable con mi mujer", "de aquí sólo
sale o con el improcedente firmado o con el despido". Y lo que ocurre en estos
casos, juegan con el miedo escénico del despacho y termina cayendo mucha gente.
Además le pintan las cosas muy mal. En este caso no, pero conozco otros muchos:
"vas a quedar de ratero, vas a quedar de no sé cuántos", o "estamos dudando de
si llamar a la policía o no, porque esa mercancía era tuya", y llega un momento
que la persona de tanto escuchar una mentira termina por creérselo. Y ahí se
derrumba la mayoría y firman y éste fue un caso más."
"Cuando una persona no interesa por la
razón que sea, inmediatamente le ponen una vigilancia estrechísima, que la
persona desconoce, un detective de la propia empresa. Le hace una vigilancia
estrecha, cuáles son sus aficiones y sus debilidades. Y una vez que tiene hecho
un informe de la persona, en cuanto tiene cualquier altercado, una discusión con
los compañeros que hay tantas veces y que no tiene trascendencia, ya con eso le
meten ahí y le montan una bola. O le hacen todo tipo de encerrona: "yo sé que tú
bebes", o "yo sé que te gustan los líos de faldas, y te puede costar hasta el
matrimonio, porque si nosotros llamamos a tu mujer le vamos a contar"". Claro,
el tío dice: esta gente me van a arruinar la vida, porque no sólo voy a perder
el trabajo. "Así que es mejor que firmes aquí"". Prácticas de este tipo, y tiene
que ser muy fuerte una persona. Recuerdo que en Córdoba en esta empresa en una
ocasión tuvieron retenidas cuatro personas ahí durante tres o cuatro horas
porque no querían firmar la baja voluntaria. Con estas prácticas de meterlos en
el despacho, ahora viene el jefe de personal y te pega una bronca para que
firmes, viendo que no firmaban, sale, vienen dos guardias jurados, y el jefe de
personal regional y el director, y viene el abogado de la empresa y todos con la
misma retahíla "que firmes, que es mejor". Y ese fue uno de los casos que tuvo
más repercusión, que los tuvieron retenidos tres o cuatro horas hasta que
lograron que firmaran la baja voluntaria. Pero, una vez firmado se asesoraron y
denunciaron y consiguieron un despido improcedente con una indemnización de 45
días por año, se logró demostrar que había sido una firma forzada. Una práctica
muy habitual, sólo que rara vez se prolonga como en aquella ocasión, porque esta
gente se mantuvieron duro, pero normalmente en un cuarto de hora se derrumba el
que sea, y es muy habitual, y no sólo en esta empresa, en otras grandes
superficies. Yo reparto mucha publicidad aquí diciendo que ante un despido, ni
te pueden retener a la fuerza en un despacho ni tienes por qué firmar
absolutamente nada. Les voy explicando los pasos que tienes que dar si te ves en
una situación de esas y que si te retienen, en cuanto salgas, te vayas a un
juzgado de guardia a denunciarlo, que no te pueden retener contra tu voluntad en
el despacho."
"Conocí un caso de un chaval de
mantenimiento, que se afilió, no tenía ningún cargo de representación en el
sindicato, pero estaba muy arrimado, y le comenzaron a putear cuando se
enteraron de que estaba en CCOO, y al ser de mantenimiento, cuando llegaba por
la mañana, le asignaban las tareas a cada uno y cuando llegaba a él no le decían
absolutamente nada, cada uno iba a su tarea, y éste, "bueno, y yo ¿qué pasa"".
"No, tú te quedas aquí", te quedas aquí en el taller pero sin ninguna tarea
asignada. Como se quejaba de eso y era pintor, lo metieron en una sala de
máquinas a pintarla, una sala que era impresionante de grande, aquello podía
tener 200 metros todo lleno de tubos y de columnas, con un ruido impresionante,
empieza a pintar por aquí y cuando acabes por allí, empieza otra vez por aquí. Y
allí estuvo el chaval medio volviéndose loco pintando aquello. Era aquello una
maraña de tubos, de salideros, no sé si era de los aires acondicionados, que
además estaba en un sótano, y esa era la tarea, pero eso después de protestar
mucho porque no le asignaban tarea. Y ése estuvo un tiempo aguantando, y al
final pidió la cuenta y se fue."
Democracia patronal
La
empresa no ahorra esfuerzos para mantener la hegemonía de los sindicatos
amarillos. Las elecciones sindicales, supuestamente un ejercicio de democracia,
son el momento álgido de la represión antisindical. Ello convierte estas
elecciones en un verdadero referéndum de confirmación de la dictadura
empresarial. Perseguir, acosar o comprar a los opositores para que no puedan
presentar una candidatura, manipular las listas electorales, amenazar": todas
estas prácticas, en unas elecciones políticas, deslegitiman completamente los
resultados electorales. Nada de esto ocurre en el caso de las elecciones
sindicales en Grandes Almacenes: aquí se cumple punto por punto esa vieja "pero
no caduca- frase que decía que la democracia se queda a la puerta de las
empresas.
"Mantenemos esa sección sindical, que al
menos nos da derecho a tener el tablón de anuncios y cuando el caso lo requiere,
repartimos octavillas en la puerta, apoyándonos con gente del sindicato que no
son de la empresa. Hay algunos afiliados, que se mantienen en el anonimato
porque saben que en el momento que salga a la luz van a ir a saco a por ellos. Y
en el momento que se vislumbra cualquier atisbo de organización, empieza la
caña, lo que hace muy difícil la presentación a las elecciones sindicales porque
en un centro como el mío se precisan 23 personas que llevar a la lista para
presentarse, lo que quiere decir que para que sea reforzada esa lista, tú tienes
que llevar un mínimo de 40. Si tú vas con el mínimo, se cargan a dos y ya estás
por debajo de lo que se exige, no te puedes presentar. De hecho, ha ocurrido en
otros centros, han presentado una lista, incluso rebasando un par de personas el
mínimo exigible, y le han quitado cuatro o cinco de en medio, porque desde que
se presentan las candidaturas hasta que se celebran las elecciones sindicales
hay un trámite, por lo menos 15 o 20 días, y esos días los aprovechan para
eliminar a gente, con las llamadas a los despachos, pasando por ofrecimientos de
dinero, ascensos, y mucha gente se te viene abajo.
- ¿Cuáles son las prácticas más
habituales para eliminar gente"
- Ellos hacen en función de cómo sea la
persona, ellos saben cuáles son las personas más débiles y en función de eso
pues le ofrecen una cosa u otra. Si consideran una persona muy peligrosa para el
sistema, hacen un desembolso muy importante y la quitan de en medio, o al
cabecilla, o al segundo más importante" Y con eso derrumban todo. Normalmente
ese tipo de candidaturas las encabezan un par de personas que son las que han
mantenido la lucha, y los otros son gente que han sido convencidos, pero que
después, digamos que no son fuertes mentalmente para aguantar la pelea. No
solamente es difícil encontrar 23 personas capaces de presentarse, sino que
además tengan las ideas muy claras, y eso prácticamente es imposible. Si a eso
le juntamos que mucha gente, en un estado de desesperación, van en una lista
pensando en que les hagan ofertas para irse, eso también hemos tenido que
descifrarlo cuando se ha venido un tío con treinta años de casa, este tío toda
la vida afiliado en un amarillo y ahora quiere venir en la candidatura, es
mosqueante. Entonces, la manera de pillarlo, porque a lo mejor se ofrece: "yo me
pongo contigo en la puerta a repartir propaganda, a lo que sea", este tío no me
huele bien, este tío viene en busca de lo que viene, "bueno, pues el mejor favor
que le puedes hacer al sindicato es mantenerte en el anonimato hasta el momento
de presentar la candidatura, tú vas a firmar la candidatura solo, sin saber los
que vienen detrás", porque además también tienes que luchar con los topos que la
empresa te intenta filtrar. Todo eso hace muy complicado presentar una
candidatura. La estrecha vigilancia sobre mí, sobre todos los movimientos que yo
haga, me obliga a citarme con las personas prácticamente en su casa. Se utiliza
el tablón de anuncios y la página web para que la gente tenga una información,
porque hay temor incluso a ponerse delante del tablón de anuncios de CCOO a leer
lo que se publica ahí, ahora hemos abierto un blog y eso permite a la gente
leerlo sin ser vistos. Eso es un paso importante. Me acuerdo en una ocasión,
porque repartíamos propaganda de CCOO cuando entraba el personal, sigo
haciéndolo preferentemente cuando entra el personal, yo creo que siempre es
mejor porque la persona como mejor se puede liberar es llevando el papel adentro
y atreviéndose a leerlo dentro y, una vez que lo lee lo puede soltar por ahí y
cogerlo otra persona y leerlo. Y me acuerdo que me decía uno: "estas cosas las
tenías que repartir cuando salimos, así se las lleva uno a casa y las lee ahí
tranquilo y no te ve esta gente". Digo: "no, es que hay que exigir la libertad y
hay que ganársela también, haciendo ese tipo de cosas, que esto no es una
organización terrorista ni nada de eso, que esto es un sindicato
democrático, que no es ninguna organización que esté fuera de la ley, y hay que
comprometerse"". En fin, se hace complicadísimo, la tela de araña es muy grande
y muy poderosa, cuentan con muchos medios. Los procesos de elecciones
sindicales, desde muchos meses antes, a través de la empresa hacen la selección
de las candidaturas de los dos sindicatos amarillos, y entre las dos
candidaturas llevan casi el 30% de la plantilla, el resto lo tienes que buscar
tú en el resto, que por supuesto, en los amarillos suelen incluir los que
consideran ellos que pudieran ser de Comisiones, por sospechas, "ese es muy
amigo de aquel, o habla mucho con él, hay que achucharlo para que vaya en una
lista de los amarillos, de esa manera descartamos que sea candidato de CCOO".
Ese proceso comienza con unos meses de antelación; cuando llega la hora de las
candidaturas, es prácticamente imposible, yo no he logrado presentar una
candidatura aquí en 20 años. Una vez, hubo varias personas que se prestaron, y
fue ilusionante, pero al final todo quedó en aguas de borrajas. Es muy difícil.
Es más, en aquellos sitios en que logran presentar candidaturas sin que se las
tiren, inmersos ya en el proceso electoral hacen cada patraña impresionante,
como manipular el voto por correo, te contratan el día de las elecciones un
montón de chavales nuevos para que vayan a votar con el voto del amarillo en la
mano, etc., etc.
- Pero uno que acaba de entrar no puede
votar
- No, me refiero a los fijos discontinuos
que sólo acuden a trabajar un máximo de 13 días al mes y un mínimo de 4 me
parece, cuyos calendarios van firmando mes a mes. En fin, hacen mil
patrañas, el día que hay elecciones sindicales te empujan prácticamente para que
vayas a votar, porque hay mucha gente que como sabe de qué va la cosa se
despreocupa y no quiere ir a votar, y los jefes los empujan: "vete a votar,
tómate el tiempo que necesites, a votar, que es importante", y la gente acude a
votar por temor a que no figure entre los no votantes, porque como eso es un
listado, por temor a no estar entre los que no han ido a votar, van masivamente.
Y no necesitan que le metan el voto en el bolsillo, porque por ejemplo en el
caso de mi centro no se presentan más que los amarillos, ellos se lo guisan y se
lo comen, así el éxito esta garantizado para 4 años más. Pero en aquellos sitios
que sí se presenta CCOO, utilizan todo este tipo de trucos, el voto por correo
manipulado, las contrataciones de un día, dar un día de descanso a gente que
puede ser sospechoso de dar el voto negativo, buscan una fecha que sea propicia
para que sea puente, para que algunos considerados "rebeldes" se les facilite un
día y puedan pillar el puente y no se molesten en ir a votar, en fin lo
indecible con tal de que CC.OO. no pueda presentarse."
"La otra persona que estaba conmigo en la
sección sindical también en un proceso electoral, tres o cuatro meses antes, le
dieron una cantidad de dinero y desapareció. Me parece que corría el año 94, y
le dieron un dinero, ella salió y además imagino que cantó todos los afiliados
que teníamos. Porque ellos no solamente sueltan dinero, sino que te tiran de la
lengua, "¿quién hay" ¿quién no hay" ¿quién iba en la lista""
- Entonces cada vez que compran a alguien
se os desmonta todo
- Claro, se desmonta absolutamente todo y
además desprestigian absolutamente al sindicato, porque a través de los
sindicatos amarillos: "otro sindicalista vendido, ¿dónde están los de CCOO" Nada
más que quieren dinero". Claro, y todo eso pesa muchísimo. Mira, como prueba
contraria está mi caso, que después de haber sido ofertado en múltiples y
variadas ocasiones, nunca acepté y por eso lo pagué con el despido, aunque en
este caso los amarillos evidentemente ni mu."
"La gente no se afilia porque saben que a
partir del momento en que la empresa se entere de que son afiliados van a sufrir
una persecución, y van a poner en riesgo su puesto de trabajo. La gente es
consciente de eso. Eso ya es suficiente para que la gente no lo haga, pero
después todo este tipo de cosas ayuda a que la gente desconfíe de ti, del
sindicato. Y se hace muy duro porque después de cada golpe en unas elecciones
sindicales cuesta mucho levantar el vuelo otra vez, hasta el punto de que llegan
las siguientes y todavía no has sido capaz de reconstruir eso, es muy difícil.
Sinceramente, después de tantos años, no veo la manera, o habría que hacer para
acabar con el sindicalismo amarillo de las grandes superficies una tarea
conjunta del sindicato a nivel estatal, con propuestas muy fuertes, y con una
implicación muy directa de todas las ramas incluso, que prácticamente esto es
imposible. Y esto ha estado incluso denunciado a las organizaciones sindicales
internacionales, pero vamos, es una utopía a día de hoy en vista de que cuentan
con unos mecanismos que arrollan, tienen poder, tienen dinero" Por ejemplo, los
altos cargos dentro de la política, la sociedad, de las administraciones
públicas, judiciales, la comunicación, etc., por su poder adquisitivo
suelen ser clientes fijos de Grandes Almacenes, y hay que recordar que en
Grandes Almacenes son nefastos en el respeto a los derechos laborales de sus
trabajadores, pero hay que reconocer que para el cliente es lo mejor que te
puede ofrecer el mercado, por tanto ese ramillete de personajes antes reseñado
constituyen un grupo de clientes "vip´s" para la empresa, que con buen criterio
para sus intereses, dedica en muchos casos atenciones muy especiales a
este grupo de clientes, consiguiendo cuando menos silenciar o distorsionar el
verdadero concepto de empresa real existente en este tejido social de los
poderes públicos y sociales."
Buen rollito
"Primero hay un acoso importante, fuerte,
una tela de araña bastante densa, que comprende muchas personas, que va desde
los sindicalistas amarillos, pasando por los jefes intermedios, el jefe de la
planta, la jefatura de personal" Ahí empieza el acoso. Cuando esta persona
resiste, que en muchos casos abandonan en esta primera etapa, cuando se ven
acosados muchos arrojan la toalla o piden la cuenta. Pero si resiste a esto
viene una segunda etapa que es la de vamos de buen rollo, a ver si por las
buenas nos lo llevamos al huerto. Y en muchas ocasiones lo han conseguido, con
subidas de salarios, cambios de departamentos, a departamentos donde va a tener
comisiones mejores, o revisión salarial importante, o le dan un carguito" Y así
también han convencido a mucha gente. Por todas esas etapas he ido pasando yo. Y
todas estas políticas las suelen llevar de una manera muy sutil, siempre
utilizando terceras personas para que tú no puedas acusar a la empresa de
intento de compra. Te envían una serie de emisarios para hacerte la
propuesta".
"Conmigo había un compañero en la
cafetería que era también crítico con la política de la empresa. Este hombre, en
vísperas de unas elecciones sindicales, tuvo un problema de salud serio en su
casa y, aprovechando ese momento de debilidad, el jefe de personal le llamó al
despacho, tuvo una conversación con él, "me he enterado de que tienes este
problema, aquí estamos para ayudarte en lo que tú puedas necesitar". Este
hombre, bastante decaído con el problema, "pues yo en estos momentos lo
que necesito es más tiempo y dinero". Total, que a los pocos días le llamó
ofreciéndole irse al almacén con un horario de 7 de la mañana a 3 de la tarde y
de lunes a viernes. O sea, mejoraba muchísimo sus condiciones de trabajo. Este
chaval me consultó, no sabía qué hacer, y le dije que tus condiciones familiares
ahora mismo es lo primero que tienes que mirar y yo creo que sí, que deberías
aceptar, si tú crees que mejora tu" Porque este chaval era camarero, y esa
oferta iba a ganar tiempo y le iba a facilitar ganar cuatro perras fuera de los
grandes almacenes aprovechando los fines de semana. Este chaval se fue al
almacén. Pero no muy contento con llevárselo al almacén, el jefe de personal le
mandó a los sindicalistas de FETICO para que fuera en la candidatura de FETICO,
para quedarse completamente tranquilo de que en Comisiones no estaba. Porque al
irse al almacén y allí haber bastante menos personal, la posibilidad de montar
una candidatura de Comisiones era mucho más fácil, porque necesitaba muchos
menos candidatos. Un tiempo después de irse al almacén me llamó por teléfono
para decirme que iba en la candidatura de FETICO: "Esta gente, no me dejan
tranquilo"". Y le dije: "Mira, yo por ahí sí que no paso, esto es una cuestión
diferente, tú has ido ahí porque a ti te interesa por tu problema familiar, pero
ya ir en una candidatura de un sindicato amarillo con lo crítico que tú has sido
durante todos estos años, no lo veo, es más, cuanto más te agaches más se te va
a ver el culo, esa es mi postura, pero vamos, tú haces lo que tú consideres
oportuno". El no atendió a esa reflexión que le hice y fue en la candidatura y
prácticamente hoy no ha dejado de ir en todas las elecciones sindicales por
FETICO. Además, goza de ciertos privilegios, por las horas sindicales, me
imagino que le habrán subido el dinerito, y su relación con la empresa es
magnífica. Pues éste es uno de los emisarios que me mandaron para irme al
almacén con una revisión salarial si yo dejaba el sindicato. Un día me llamó por
teléfono, "mira, te llamo porque ayer estuve en el despacho con el jefe de
personal, y estuvimos más de una hora y media hablando de ti", "¿y eso"" "no,
mira, resulta que me ha preguntado de todo, si tu mujer trabaja, qué coche
tienes, cómo es tu casa"" Claro, yo me imagino que esta gente se estaría
preguntando: este tío, con un sueldo tan miserable como los que aquí se ganan,
con dos hijos, tiene que estar apretadísimo. En fin, eso es para ir estudiando
la posibilidad de hacerme ofrecimientos económicos a ver si por ahí yo" Total,
que éste le estuvo contando lo que sabía, "y al final me ha dicho que" yo quiero
verme contigo, que tengo una noticia para llevarte, pero no es para hablar por
teléfono". Quedé con él, estuvimos en una cafetería dos o tres horas hablando,
me contó toda la entrevista que había tenido con el jefe de personal y al final
dice "yo vengo porque este tío me ha dicho que si tú estarías dispuesto a
venirte al almacén, con una revisión salarial importante, algo que ustedes
pactaran". Le digo: "tú sabes cómo es mi manera de pensar, no estoy dispuesto a
aceptar eso. Además, tú sabes que te están utilizando de correo." "No, yo se lo
he dicho, este tío es muy perseverante y tiene las ideas muy claras y no va a
aceptar, pero vamos, tú ve".". Como teníamos amistad de muchos años, le dije:
"este tío te está utilizando de correo precisamente para que yo no le pueda
acusar de que me quiere comprar, yo ahora no puedo hacer público eso, porque
lógicamente tú no te vas a prestar a venir a declarar que eso es cierto",
"hombre, yo no puedo hacer eso". Esa fue una de las
ofertas."
"En otra ocasión, en una entrevista que
mantuve con el jefe de personal sobre una información que puse en el tablón de
anuncios, me dice "tú estás deseando ser delegado del comité de empresa", "no,
yo estaría encantado de que aquí hubiera un sindicato de Comisiones Obreras y
que no hiciera falta mi participación, yo me contentaría con ser un simple
afiliado, pero como no hay, creo que estoy en la obligación de representar a
Comisiones mientras no haya otra persona, y para exigir mis derechos esto pasa
por hacer la función que hago" "no, porque tú tienes muchas ganas, ¿eso qué es,
por las horas sindicales"" "Tú estás equivocado" "No, es que yo te podría ayudar
a presentar la candidatura de Comisiones, si tú quisieras". Claro, lo que quería
es ponerme él a la gente, conmigo a la cabeza, y formar un sindicato amarillo
detrás de las siglas de CCOO. Digo "¿Qué me estas diciendo, una candidatura de
CCOO conmigo a la cabeza, paseando la carpetita por ahí como los de FETICO" Tú
estás equivocado, yo no soy esa clase de persona". "Tú me has entendido mal"
"Soy todo oídos, explícate, ¿qué has querido decir" ¿que tú me pones a la gente
en la candidatura"" En fin, el tío cambió de tercio: "no, tú me has
malinterpretado". Otro intento que quedó ahí frustrado. Y más adelante, vinieron
otro tipo de ofertas, me acuerdo de otra de ellas, porque se han producido
tantas en tantos años, en una ocasión el jefe de la cafetería me dice: "ayer
estuve hablando con el jefe de personal, estuve hablando con él, y me dijo que
si tú eras recuperable" "Recuperable, ¿de qué" ¿tengo alguna enfermedad"" "No,
hombre, recuperable, tú me entiendes, tú eres un tío que eres muy válido
profesionalmente, tú aquí podrías ganar dinero y tener un cargo de
responsabilidad en la cafetería" "Bueno, yo nunca me he negado a ascensos de
ningún tipo, ni a subidas extraconvenio de las que hace la empresa, sí tengo que
decir que estoy en contra de ese tipo de políticas, estoy a favor de subidas
salariales peleadas en convenio como dios manda con representación de los
trabajadores adecuada, no de estas subidas a dedo que hace la empresa, no
obstante, soy un trabajador más de la empresa y a mí en 19 años que llevo aquí
nunca se me ha subido una sola peseta, así que no me cierro en banda a eso.
Ahora bien, si lo que va buscando es que yo deje el sindicato por ese tipo de
ofertas"" "Hombre, tú sabes que eso es condición sine qua non", "No, pues dile
que pierde el tiempo, una vez más".
"Ya por último, en los últimos 6 meses,
los intentos de diálogo para procurar mi marcha eran casi cotidianos, siempre a
través del jefe de departamento quien a buen seguro seguía la estela marcada por
su superior y que pasaba por un ofrecimiento económico siempre sin definir, pero
intentando sondear mis disposiciones de propuesta. Hasta que un día dio un paso
adelante y concretó una cantidad muy superior a la estipulada por ley y que
también fue rechazada por mí, te aseguro que mucha gente en mi centro de trabajo
hubiera aceptado por la mitad. Debo contar que con el jefe al que me refiero
había existido un trato profesional exquisito que rozaba incluso la
amistad. Este hombre había mantenido una serie de discrepancias con la dirección
de la empresa por ciertas formas de proceder de ésta, entre las que se
encontraba su obcecación en obligarle a presionarme y darme mala vida, cosa que
él no entendía por qué. Corría finales de Diciembre de 2003 y debido a sus
diferencias con la dirección y tener buenos recursos profesionales, anunció que
quería cambiar de aires y que se marchaba de la empresa. La dirección no aceptó
y tuvo que pelear para intentar retenerlo. Al final la empresa lo consiguió in
extremis, lo retuvieron con un buen incremento salarial que él mismo definió con
una sola frase, "Me quedo porque por pan baila el perro, Alberto", "respeto
mucho tu decisión personal, pero quiero que sepas que a partir de ahora cambias
dinero por criterio personal, ya pasas a ser como tantos jefes de la empresa que
viven a merced de ella, a cambio de dinero". Él no compartía esa opinión, que
dicho sea de paso todavía se producía en términos coloquiales, pero lo cierto es
que a partir de entonces las circunstancias cambiaron y dieron un giro de 180º
en nuestras relaciones tanto personales como profesionales. El se situó
claramente en la acera de en frente, pasó de confidente mío a formar parte de
esa dirección que apostaba por despedirme."
Despido y readmisión
Sin
embargo, el despido no llegó hasta junio. "Incluso convencidos de que tenían que
despedirme, no encontraban la manera, "¿qué le ponemos a este tipo en la carta
de despido"" Era complicado. Y pasaban los meses hasta que en una de las
publicaciones que yo hice en el tablón de anuncio, puse un artículo que se
titulaba "Camareros, no, toreros", donde se le hacía una crítica fuerte a la
dirección porque habían cambiado mucho personal fijo por chavales con contratos
basura que no sabían la profesión, y se formaban unos pitotes allí trabajando"
Entonces hice una crítica diciendo que más que camarero había que ser torero
porque había que lidiar con el personal y con la clientela, que lógicamente se
quejaba con razón, porque no se le daba el servicio arreglado a los precios que
pagaban. Aquello fue la piedra de toque para decir: "vamos a agarrarnos a esto,
no tenemos otra cosa". Eso motivó una entrevista con el jefe de personal
en su despacho, que nosotros teníamos por norma, por cortesía, que todo lo que
se publicara en el tablón de anuncios previamente se diera una copia a la
dirección, ellos la firmaban, no dándote el acuerdo, porque lógicamente nunca
estaban de acuerdo con lo que se publicaba en el tablón de CCOO, pero sí un
trámite burocrático para que ellos siempre supieran qué cosas se publicaban allí
y darle de alguna manera una garantía de que nadie quitara aquello que se
publicaba. O sea, lo que tú publiques allí que no se pase por aquí, nosotros no
respondemos, pero las cosas que previamente hayan pasado por aquí, nosotros nos
hacemos responsables. Esta crítica era un mural, lo hice en grande porque estaba
toda la gente caliente por aquel entonces, en unas condiciones" "ahora no son
mejores-, y tuve que ir al despacho del jefe de personal. Me atendió una persona
de la administración que me dijo: "te lo voy a firmar yo, porque éste me ha
dicho que no le molesten, que está pasando la piedra". "Vale, es para poner esto
en el tablón de anuncios". Cuando este hombre leyó aquello "Perdona que te diga,
pero yo para esto, espérate que lo tengo que llamar" "bueno, te lo dejo aquí,
que tengo que trabajar en cinco minutos, cuando lo tengas terminado, lo recojo y
ya lo pongo". Me fui arriba y a los cinco minutos me mandan llamar, voy al
despacho del jefe de personal, que estaba con el jefe de cafetería. El jefe de
personal quiso provocar una situación tensa para tener el motivo que le diera
carta de naturaleza al despido. Cuando entré ahí: "Esto, ¿qué es"". Me tira el
mural por encima de la mesa. Digo: "Mira, esto es una publicación que se va a
hacer en el tablón de anuncios de CCOO" "¡Es que esto es una patraña de
mentiras!" "Le pido por favor que no me levante la voz, que hablando nos
entendemos y será así mucho mejor" "No te estoy gritando, este es mi tono de
voz". Entonces este hombre se puso borde, además creo que estaba delante de mi
jefe sacando pecho para decir "Te vas a enterar quién manda aquí, cómo se pelea
con este tipo de gentuza". Él estaba muy subido de tono, yo estaba tranquilo,
pero aquello se le fue de las manos en el sentido de que cada vez gritaba más,
aspavientos con las manos, porrazos en la mesa" Entonces le tuve que frenar
"escúchame, contigo no voy a hablar así, esto se va a poner porque"" "Eso no se
pone", "¿Cómo que no se pone" Yo no te estoy pidiendo a ti tu permiso, lo traigo
para cumplir con un trámite burocrático y se va a poner porque quien decide si
se ponen las cosas ahí soy yo, y no te estoy pidiendo tu parecer, eso se va a
poner, te lo garantizo". El otro, gritando: pues no, pues no sé cuántos. Digo:
"Yo no voy a hablar más del tema, si tú quieres alguna otra cosa de otro asunto,
hablamos, de esto yo no pienso hablar más, así que si no tienes otra cosa me
marcho ahora mismo". Él, a grito pelado: "¡Tú te vas a quedar ahí porque te lo
ordeno yo! ¡Tú te vas a quedar ahí sentado!". Ya eran diez minutos de gritos, yo
ya estaba caliente, me levanté con mucho ímpetu y me puse delante de él: "¡Yo me
voy a quedar aquí porque lo mandas tú, pero me voy a quedar de pie porque
todavía decido yo si me quedo de pie o sentado!". Entonces me expulsó a grito
pelado del despacho, fuera, señalando para la puerta. "Bueno, pues me voy, pero
que conste que yo he venido aquí porque tú me has llamado. Hasta luego". Y me
fui. Aquello de los despachos de personal parece que está ahí el presidente de
Estados Unidos, de cristaleras, con puestas de seguridad, la secretaria ahí
detrás, con pasillos, una puerta, otra puerta, todo enmoquetado, en fin, que
para un currante de a pie que no se vea en esas situaciones le impone mucho, yo
creo que está hecho con la idea de que la gente se derrumbe con más facilidad.
Pero, yo después de tantos años estaba un tanto habituado, aunque siempre las
visitas a esos sitios no son agradables, porque tú sabes que no vas a ser bien
recibido, porque siempre van a intentar ver por dónde te meten el bocado. Y
bueno, una vez que me fui me di cuenta que el mural se había quedado ahí dentro,
y llamé a la secretaria para pedir el mural, me dio paso de nuevo al despacho
del jefe de personal donde entré tras llamar y dije: perdone pero me he dejado
aquí el mural, "sí, sí, toma aquí está, ya está firmado" ya en un tono mucho mas
sosegado, y evidentemente se publicó. Digo: "muy bien, muchas gracias, de todas
maneras se iba a poner, firmado o sin firmar". Y me fui a trabajar, pensando:
"esto va a traer"". Y efectivamente, esa conversación sería en torno al 20 de
mayo, trabajé dos o tres días más, me fui de vacaciones diez días, trabajé tres
o cuatro días más y entonces me llamaron para despedirme. Aprovecharon aquella
coyuntura para decir, ya tenemos donde agarrarnos y lo echamos por
esto."
"Antes de
despedirme, volvieron a intentar una solución, pero siempre económica. Me
dijeron: la empresa quiere concluir la relación laboral contigo y preferimos
negociarlo por las buenas, así que, si quieres negociamos tu salida. Digo: "yo
el único patrimonio que tiene un trabajador es su puesto de trabajo, y yo vengo
aquí para trabajar. Si ustedes no me quieren aquí, ustedes sabrán lo que tienen
que hacer". "Uff, ¿esas disposiciones traes tú para negociar" Mal camino
llevamos así." Y mi jefe ahí sentado: "Coño, negocia". Digo "¿Que negocie"
Venga, vamos a negociar, ¿qué es lo que ofrecen ustedes"", "No, no, no,
nosotros"", "Entonces, ¿qué clase de negociación es ésta" Ustedes, ¿qué quieren"
Que sea yo quien diga una cantidad determinada" "No, es que tú lo que vas
buscando que la digamos nosotros, y si tú no aceptas, decir que nosotros te
hemos intentado comprar". Digo: "yo, motivo para decir eso tengo ya
sobradamente, y tú lo sabes igual que yo, pero la pelota está en vuestro tejado
y sois los que tenéis que decir lo que pasa". Estuvimos allí con el tira afloja,
y al final "yo, sintiéndolo mucho, te voy a tener que despedir". "Pues haga
usted lo que haga conveniente, ya sabré yo donde tengo que ir si eso se
produce". Los tíos tenían cartas de despido diferentes, en función de cómo
saldría la negociación, tenían una carta de despido si se negociaba y otra carta
para como se dio la situación, que yo no aceptaba, ahí metían un montón de
patrañas, ponían en mi boca frases que supuestamente había proferido en contra
del jefe de personal, y además con la torpeza de que muchas de ellas habían
prescrito, en el supuesto de que hubieran sido verdad. Es cierto que yo había
sido muy crítico contra el sistema de la empresa y había manifestado muchas
publicaciones contra el sindicalismo amarillo, de hecho continúo
haciéndolo y no me cansaré mientras tengamos que seguir sufriendo esta política
dictatorial y arbitraria que nos impone la empresa, pero de ahí a lo que
suscribían como causas del despido había un abismo. La carta de despido tenía
dos páginas: que yo había proferido insultos contra la empresa y contra el jefe
de personal, que yo era una persona que fomentaba entre mis compañeros el
malestar, los predisponía en contra de la empresa. Vamos, una serie de cosas que
resultaron vacías, porque muchas de ellas, incluso en el supuesto de haber sido
ciertas, habían prescrito, o sea que ya no tenían razón de ser. Después de tanto
tiempo pensando de qué manera hacerlo, fueron torpes e inútiles para preparar
una carta de despido plagada de errores jurídicos y acusaciones que no pudieron
probar ni siquiera con la complicidad y el apoyo de jefes y colaboradores que se
prestaron como testigos de la empresa el día del juicio. Y con eso fuimos a los
tribunales, tardó diez meses el juicio en celebrarse, salió el resultado como
despido nulo, pero como recurrieron al Tribunal Superior de Justicia de
Andalucía, la ley les permitía pagarme por la reincorporación, pero no darme
trabajo efectivo. Ese recurso tardó catorce meses, pues catorce meses que estuve
yo cobrando el sueldo sin prestar servicio laboral. Pero claro, yo digo: esta
gente lo que quiere es mantenerme en el anonimato, que esto no se sepa, que no
me vean, que a pesar de que yo publiqué que había ganado y tal, que la gente no
te vea ahí vestido de camarero otra vez. Digo: como yo he recuperado mi puesto
de trabajo y además vuelvo a recuperar mi condición sindical, yo iba una media
de dos o tres veces por semana a mi centro de trabajo."
En la
sentencia se le da toda la razón a Alberto. Es más, la sentencia afirma
claramente que la empresa "ha desarrollado una política sindical, procediendo a
favorecer la existencia de sindicatos afines a la empresa, acompañado de una
sistemática conducta de entorpecimiento del sindicato CCOO. Así en la empresa
demandada se produce una significativa distorsión del mapa electoral, en el cual
los sindicatos más representativos apenas tienen representación (") La empresa
demandada apoya de forma sistemática a dos sindicatos afines a la empresa,
apoyados, estimulados por la propia empresa como son los sindicatos FASGA
(Federación de Asociaciones Sindicales de Grandes Almacenes) y FETICO
(Federación de Trabajadores Independientes). Así, la empresa canaliza a través
de estos sindicatos las "mejoras" ofertadas a los trabajadores, estimula la
afiliación a los mismos y premia la "afinidad" de dichos sindicatos a la empresa
mediante la promoción económica y profesional de sus dirigentes y afiliados,
como canaliza su política de personal de modo similar a como lo describe la
sentencia del Tribunal Constitucional de 31-3-98 (") en la que se reconoce
acreditada la existencia de diferencia de trato en materia salarial y
profesional a favor de representantes sindicales de FASGA y FETICO y en
detrimento de los de CCOO o UGT. Esta labor de estímulo de sindicatos
afines ha venido acompañada de una conducta de entorpecimiento de la sindicación
y la actividad sindical de los sindicatos distintos a FASGA y FETICO, en
especial de CCOO. Así, se ha procedido a despedir a representantes o afiliados a
CCOO, se ha hecho un especial seguimiento a los intentos de organización del
sindicato en los distintos centros de trabajo con el objeto, muchas veces
conseguido, de impedir la existencia de CCOO en los centros de trabajo, mediante
conductas que junto a los despidos de representantes y afiliados al despido de
trabajadores que pudieran ser sospechosos de participar en CCOO o a través de
otras medidas como el cambio de centro de trabajo, departamentos, amenazas
sutiles o expresas, invitaciones a los trabajadores a que dejen CCOO y se
afilien a FASGA y FETICO a cambio de recompensas salariales y/o profesionales,
etc" En muchas ocasiones el despido de dichos trabajadores se ha producido, tras
sufrir algunas de las conductas descritas, con el ofrecimiento de
indemnizaciones sensiblemente superiores a las legalmente establecidas.
Situación denunciada por parte de la UNI-Comercio (Union Network International),
la federación de sindicatos de comercio más representativa a nivel mundial,
adoptando iniciativas para que si esta práctica de represión sindical no es
abandonada por la empresa, será denunciada ante la OIT y la Unión
Europea".
"Otro hecho
curioso es que la primera vez que fui después de la sentencia judicial, lo
primero que hice es ir ahí a reunirme con mis compañeros, porque hasta entonces
no había ido porque no era conveniente. Me encajé inmediatamente ahí, me fui al
comedor de personal a una hora que sabía que estaban mis compañeros comiendo, y
no llevaría ni cinco minutos ahí, aquello se formó un pequeño revuelo, ahí
rodeado de gente y saludando a uno y a otro, me siento ahí con ellos y a los
cinco minutos aparece el jefe de cafetería y me echa de allí, me dice que yo no
puedo estar ahí. Digo: "¿cómo es eso, que yo no puedo estar aquí" Yo soy
personal, igual que tú, y esto es el comedor de personal". "No, no, pero me
manda la dirección para decirme que tú no puedes estar aquí". Ya me resultó un
poco extraño que cuando entré en la tienda desde la calle me seguían los
guardias jurados, con los walki-talkies en la mano, como si fuesen persiguiendo
un delincuente. Cuando llegué a la quinta planta, un gerente, nada más que me
vio cogió el móvil para avisar. Yo miraba a los guardias jurados, se quedaban a
un metro de mí, ni me decían nada, hasta que llegué a la quinta planta y a los
cinco minutos de estar en el comedor me echan. Yo, ante la duda, digo: "mira, me
voy a ir, voy a hablar con mi abogado". Les digo a los compañeros que me voy,
"¿ya te vas"", "sí, es que me echan, no puedo estar aquí según este señor, pero
bueno, ya se aclarará", "bueno, hasta luego". Salí a la calle, nuevamente
acompañado por los guardias jurados, y llamé a mi abogado, oye, me ha pasado
esto, y me dice: "Esto, ¿cómo va a ser" Claro que puedes estar ahí. Vamos a
hacer una cosa: escribe una carta a la dirección con lo que te ha pasado, que te
la firmen, y te vas a volver allí mañana, y si te echan, no te muevas de ahí,
llama a la policía, y si te pegan una hostia, mejor". Me voy a casa, hago mi
cartita, la llevo allí, porque simultáneamente me pasó que fui a cobrar, y
nosotros para cobrar tenemos un cajero automático y las cajas donde te pueden
pagar. Yo fui al cajero, y me daba lo relativo a mi salario, pero llegaba a la
ventanilla y me decían: "no te podemos pagar, aquí sale que no tienes nada".
"Tengo aquí el saldo y tengo tantos euros". Eso, otra medida de entorpecimiento,
pagarme me tenían que pagar, pero tú no vas a cobrar con normalidad como lo hace
todo el mundo. Entonces, conjuntamente llevé los dos escritos, el de expulsión
del comedor del personal y el de que no me pagaban en la caja. Me recibió el
jefe de personal, que fue la única vez que me recibió porque además iba
acompañado de una compañera que formaba parte de la sección sindical y se vio
obligado a recibirme. Entramos y le presentamos las dos cartas, que me firmó,
porque se niegan a firmártelo todo, o se quieren quedar con el original y te dan
la copia sin firmar" Al final, hemos llegado a la conclusión de que ni los
carteles que se ponen en el tablón de anuncios ni las cartas que se le quieren
enviar para ponerle en conocimiento de alguna cosa, se le pueden entregar de
forma personal, porque se niegan a recibirte o no te la firman, entonces hemos
recurrido al burofax, fax para allá, para acá, así andamos, no hay ninguna
conversación, se niega rotundamente. Yo he llegado allí a pedir cita a la
secretaria, para que me reciba: "vale, no sé si te va a poder recibir, porque
tiene mucha gente", "bueno, pues mira si no me puede recibir hoy soy el primero
para mañana", pasan lo días y nada. Lo cierto es que a partir de aquel escrito
tras la expulsión, al día siguiente volví allí mismo y ya no fueron capaces de
echarme."
"Ahora estamos en una situación que se
han tranquilizado un poco las cosas, pero la vuelta ha sido un poco tormentosa,
por estas cosas, se niegan a recibirme y tal, y además el jefe de personal, que
es el que ha puesto más énfasis en eliminarme y no lo ha conseguido, es el gran
derrotado de la dirección, porque es el que más ha tenido que batallar
directamente conmigo y tiene esa frustración personal. Este señor es un niño
pijo que llegó con las ganas de agradar a quien le había recomendado y puso toda
la carne en el asador para eliminarme, y no lo ha conseguido. Entonces, cuando
me ha visto trabajar ahí otra vez, ha ido ahí a tomar café, voy para allá,
"buenos días, señores, ¿qué van a tomar"" "A mí que me atienda otra persona",
"sí, ahora mismo, oye, atiende ahí que no quiere que le atienda yo". Claro, el
tío intentaba provocarme de esa forma, su objetivo era que yo perdiera los
papeles, porque él va con otros gerentes y si saco los pies del plato él siempre
va a tener quien diga: "sí, tú le insultaste", yo en cambio no voy a tener a
nadie. Las provocaciones pasaban por ahí, a los dos o tres días, otra vez, "no,
no, a mí que me atienda otra persona". Pero claro, viendo que no conseguía su
objetivo, pasó a mayores, y en vez de conformarse con decir "a mí que me atienda
otro" dijo en una ocasión "a mí que me atienda otro, no vaya a ser que me siente
mal". Yo eso no lo podía tolerar ya, pero no iba a entrar en una discusión
directamente con él porque no me interesaba, así que lo que hacía era escribir
una carta dándole las quejas a su superior por el comportamiento e invitándolo a
que me llamaran en cualquier momento para aclarar la situación o que de alguna
forma me respondieran por escrito. Primero fue al jefe de recursos humanos
regionales, y como éste no me contestaba, en esa intención de seguir haciéndome
el vacío, pues la siguiente ocasión, como ya había llegado este escrito a su
jefe, el tío lo que hizo fue que la iniciativa de la provocación la llevara uno
de sus acompañantes. Llegó un día con varios y el perro de presa que él había
previamente asesorado cómo se tenía que comportar, yo llego "buenos días,
señores, ¿qué les sirvo"", dice el gerente ése al jefe de personal: "oye,
¿dejamos que nos atienda este señor, o mejor cambiamos"" "mejor cambiamos, ¿no""
"Pues eso, que nos atienda otra persona". Entonces hago otra carta y la envío al
director regional, que está ahí en mi centro, ni ha respondido ni ha llamado, y
es gente que va allí con mucha frecuencia, que yo los he atendido allí. No
responden. Y a eso hemos tenido que unir un par de demandas después de mi
reincorporación motivadas por las vacaciones, que solicité las vacaciones, mi
abogado me dijo que tenía derecho, las solicité por escrito y fueron denegadas.
Le pregunté al abogado, "y esto, ¿qué"" "bueno, pues denunciarlas", y se
denunció lo de las vacaciones."
Los
trabajadores tienen derecho a 21 días de vacaciones en verano y luego otros 10
días fuera de verano "excepto fechas de rebajas, etc.-. La empresa publica los
turnos y los trabajadores se van inscribiendo en los turnos de 10 días. Alberto
no se apuntó a los turnos de 10 días, le preguntaron por qué, y respondió que
porque estaba pendiente del juicio de las vacaciones del año anterior y no
quería que se le solapasen con las vacaciones que le debían.
"A los 20
días recibí un burofax del jefe de personal, que como yo me negaba
sistemáticamente a apuntarme a los turnos de vacaciones de 10 días, que los
turnos que me asignan son estos y estos, y me los pone cuando a él le pareció.
Y, como este tío no me recibe, hablé con mi abogado otra vez, "pues nada, vamos
a impugnarlas", y las denuncié también. Se han celebrado los dos juicios, uno lo
he perdido, el de las vacaciones de los 10 días de este año, porque se hace muy
complicado demostrar cómo son las cosas realmente, porque para ellos es muy
fácil buscar testigos, pero para mi en cambio" Y de la otra lo estoy esperando,
que más que nada lo que voy buscando es que se haga justicia, más que por el
disfrute de los días. Y así están las cosas, ahora mismo las relaciones están
rotas, nos vemos en el juzgado más que en el despacho de él. A mí ya se me ha
dicho que para cualquier asunto yo tengo que ir a la jefatura de personal, por
ejemplo, los cambios de turno que se hacen entre compañeros, de vacaciones, yo
para todo tengo que ir a dirección de personal, que por otra parte no me
reciben. Es una forma de hacerte el vacío, de discriminación, de aislarte, de
hablar mal a la gente de ti, y se hace muy complicado, pero yo la suerte que
tengo es que mentalmente me encuentro fuerte y seguro, y además muy satisfecho
del respaldo sindical que mantengo.
- ¿Ya no están detrás de ti"
- No, a nivel de departamento eso es un
asunto que ya lo padecí en su día y a día de hoy está superado. Ya prácticamente
los perros de presa que la empresa quiere utilizar contra mí, o están
avergonzados de hacerlo o no se atreven porque yo en realidad no doy motivo, soy
una persona disciplinada, que trabaja como el que más, que está en su sitio, que
viene perfectamente uniformado, procuro no dar opción, lo que no quiere decir
que si por cualquier causa se produjera algún problema en torno a mí, aunque
fuese ajeno a mi voluntad, todos estos a los que me refiero no dudarían en
ayudar profundamente a la acusación.
Epílogo: La soledad del delegado
sindical
La
represión antisindical de la empresa, sus prácticas corruptas, sus tácticas de
aislamiento" Todo esto hace de la labor sindical una tarea hercúlea,
verdaderamente heroica. Un heroísmo solitario que conlleva muchos sinsabores y
poco reconocimiento.
"Es una labor muy ingrata, porque te
tienes que estar peleando con la dirección, con los pelotas, con los amarillos,
incluso con los que se arriman a ti, que muchas veces te ven a ti, no como una
persona que está en la misma situación que ellos, sino como alguien que tiene
una varita mágica para solucionarle el problema, y en el momento que no ve la
solución te culpa a ti: "pues anda que hace bastante el sindicato". "Vamos, yo
no soy" El sindicato lo componemos todos, si somos muchos, tendremos fuerza, si
somos pocos, como comprenderás" En fin, yo trato de solucionar, y si te puedo
ayudar lo haré, pero no me pidas que te solucione, yo soy un trabajador igual
que tú".
"Es duro ver cómo te observan ahí como si
tú fueras un bicho raro, es una cosa que ya tengo superada, pero que en su
momento también me costaba. "¿Estaré fuera de lugar con mi manera de""" Que no,
es que no voy a tolerar una empresa tan dictatorial y que se esconde tras esta
cortina, te enseña ese escaparate tan bonito" En fin, lo he tenido muy claro y
lo tengo muy superado, pero en un tiempo me costó, incluso, eso influye sobre tu
carácter y hay veces en que te planteas: bueno, ¿esto merece la pena o mejor
cojo los bártulos y me voy" Porque esto va a acabar con mi matrimonio, porque te
pone agrio el carácter, siempre con las preocupaciones en la cabeza" yo he
tenido suerte porque he tenido una mujer que siempre me ha apoyado en mis
decisiones, si llego a tener una mujer de éstas "no, pues te vas a buscar un
problema, como te echen, a ver qué hacemos", no sé qué hubiera sido de
mí."
"- ¿Qué es lo más difícil de estar
ahí"
- Ya no sé después de tantas cosas, yo
ahora mismo estoy en una situación, te da rabia por ejemplo saber que tú tienes
una experiencia, yo llevo 25 años trabajando en esto, que sigue pasando por ahí
gente nueva, que tú les enseñas prácticamente a trabajar, a la mayoría tienes
que enseñarle incluso las cosas más básicas, y ves cómo esa gente después te van
superando en sueldo, gente que lleva muchísimos años menos que tú en la casa, y
que te mangonean porque le han dado un carguito. Tú sabes que ya por bueno que
tú seas ni tienes posibilidad de ascenso ni te van a dar nunca una subida de
sueldo extra-convenio ni nada por el estilo, y bueno yo estoy entre los que
menos, en uno de los conceptos que dan en la nómina de complemento de personal
que es donde se reflejan esas subidas salariales extra-convenio, eres de los que
más bajo lo tienes y nunca vas a participar en ese tipo de" Que, por cierto,
muchas veces se producen o previo a las elecciones sindicales o pasadas las
elecciones para pagar los favores de aquellos que han puesto todo su empeño en
que las candidaturas de los amarillos hayan salido favorecidas. Esas cosas me
hieren también bastante, como esas personas que se han dedicado a disuadir a
aquellos que han sido críticos con la empresa o que podían ser un candidato de
CCOO, hay gente que se han dedicado a quitarles de la cabeza eso, "déjate de
tonterías, te buscas un lío, porque ese se la va a cargar y tú también", y cómo
son premiados luego, y son gente que incluso siendo malos profesionales, gente
bastante flojita y sin vergüenza incluso, se permiten hacer ciertas cosas que
por supuesto a mí no me lo tolerarían, y encima cobran más que yo. Esas son las
cosas que más te duelen, y después, que a pesar de que hay muchas sentencias,
como la mía, donde se manifiesta claramente cómo esta empresa ejerce el control
sindical sobre los trabajadores, no haya medidas disciplinarias que acaben con
un asunto tan descarado y vergonzoso como este, donde quizá los cientos de miles
de puestos de trabajos bajo su regazo sea la mordaza para doblegar a los
gobiernos de la nación de cualquier signo, y tumbar así a toda una Constitución
y un Estado de Derecho. Y eso que yo me puedo dar con un canto en los
dientes." www.abusospatronales.es
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