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18/09/2009 Autor: Correo Electrónico.

Acoso Laboral- Mobbing

Hola a todos. Trabajo para un Ministerio como personal civil y ejerciendo diferentes tipos de funciones en distintos lugares desde 1991. Me encantaba mi trabajo y mis compañeros pero un día llegó un nuevo jefe y todo cambió. Al principio todo parecía normal pero poco a poco al innovador jefe se le fue rasgando el disfraz de jefe ejemplar dejando al descubierto su verdadero perfil de acosador y dictador.


Aquellos que no compartíamos sus opiniones, bromas, ideales, etc., fuimos castigados con su poder, sin descanso hasta conseguir enfermarnos y solicitar cambio de destino por no aguantar más tanta tiranía enmascarada.

En cambio, aquellos que comparten sus ideales, que ríen sus desvariadas bromas, que ignoran conscientemente el dolor ajeno del compañero maltratado bien por miedo o por interés, reciben como premio al empleado fiel la benevolencia propia de un dictador que con astuta inteligencia ofrece reducción de horario, ampliación y flexibilidad de los permisos, funciones de mayor comodidad o responsabilidad completamente incompatibles con las categorías laborales del personal, viajes culturales (¿?) con varios días de ausencia de la jornada laboral y con gastos pagados, etc.; todo ello con carácter extra oficial y falsamente justificado cuyo objetivo es mantener contentos a sus aliados alimentando y engrandeciendo de esa manera su acomplejado ego.

Actualmente, de una plantilla de unas 50 personas, 7 estamos de baja psicológica desde hace meses, con denuncias judiciales y expedientes disciplinarios.

Cada uno tiene su propia historia, ésta es la mía (desde la llegada del jefe y hasta la fecha): 

   - Se me trasladó cinco veces de puesto de trabajo quitándome en cada una de ellas mayor número de funciones, llegando a tener la ridícula función de sentarme en una silla atendiendo las llamadas de un teléfono que nunca existió y apuntando inútilmente las personas que entraban y salían de la oficina.

   - Uno de los puestos de trabajo asignados estaba ubicado debajo del hueco de la escalera cuya superficie no excedía los 2 metros cuadrados y falto de luz, alegando que las demás oficinas estaban en obras, cosa incierta dado que existían oficinas vacías de sobra. 

   - Se me comunica por escrito en sobre cerrado y con carácter confidencial el relevo de mis funciones de cartería, diciendo: que se ha perdido la confianza en mi y que se reserva las acciones pertinentes que deriven de cuantas actuaciones en el desempeño de mis funciones pudieran haber afectado a personas en procesos judiciales en curso-, todo ello por mantener contacto telefónico con uno de los compañeros con el cual tiene procesos judiciales pendientes.

   - Me registran y roban mi agenda personal del armario sin cerradura de que disponía (denunciado)

   - Se establecen dos reuniones diarias para supervisarnos a la que acudimos sólo cuatro personas, al resto se le deja salir siempre antes del final de la jornada laboral.

   - Se me controla la media hora de descanso, cuando al resto de mis compañeros se les permite estar hasta varias horas en la cafetería, aunque por ello permanezcan cerradas sus dependencias. 

   - Se me abren cuatro expedientes disciplinarios en menos de un mes; uno por supuesta amenaza a un compañero por el cual me han impuesto un mes de empleo y sueldo (pendiente de juicio), otro por haber firmado un papel donde apuntábamos a quienes acudíamos a las reuniones diarias (resuelto a mi favor), otro por no ponerme el uniforme en un plazo de dos días después de la entrega, habiendo comunicado que la ropa me quedaba pequeña y en la tienda no quedaban tallas por lo que tenía que esperar una semana, igual que le pasaba a otra compañera y a quien no se le abrió ningún expediente ( resuelto a mi favor), y el último por sustracción y revelación de datos, por no entregar una especie de base de datos creada por mí, donde apuntaba mi tarea diaria y cosas íntimas y personales ( pendiente de juicio penal).

   - Se prohíbe a ciertos compañeros hablar conmigo bajo amenaza de arresto. 

   - Se me prohíbe la entrada a los baños de las oficinas, diciendo que son sólo para mandos, cuando la realidad es que allí van todos los compañeros que él considera de su agrado.

   - Se me prohíbe el contacto con ciertos compañeros.

   - Se realizan reuniones contra mi persona y declaraciones con abogado incluido, donde las preguntas versan sobre mí y la reclamación previa a la vía judicial que he enviado al Ministerio.

   - Se me amenaza a puerta cerrada, diciéndome que si tomaba parte como testigo en el juicio del compañero anteriormente nombrado, terminaría siendo imputada ante la ley... así ha sido. 

   - Se niega repetidamente la entrega de ciertos documentos, a un mandatario enviado por mi persona y con poder notarial para ello. 

   - Se me exige la entrega personal de los partes de baja, no aceptándolas a través del mandatario con poder notarial para ello.

Quizás sea imposible probar ante la ley las atrocidades de este acosador, pero ello no implica que no hayan ocurrido, creo que los hechos hablan por sí mismos.


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